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| Don Ignacio Piñeiro [Foto tomada de Internet] |
Hoy 12 de Marzo -pero en el año de 1969-, fue sembrado uno de los grandes talentos de la música del Caribe. Se trata del músico y compositor cubano Ignacio Piñeiro Martínez, quien nació en La Habana en 1888 y que es considerado como uno de los más importantes exponentes del "son cubano" y sus variantes.
Don Ignacio inició su quehacer musical como integrante de coros infantiles en la
otrora villa de San Cristóbal de La Habana -en el barrio de Pueblo Nuevo-, donde conoció los toques de los llamados "cabildos
africanos", que le sirvieron posteriormente para
incorporarlos a algunas de sus canciones. Sería en ese famoso barrio habanero donde también se inició como
trabajador, pasando por un sin número de oficios, entre ellos de tonelero, fundidor, tabaquero,
albañil y portuario, entre otros que le propiciaban ayudar a la familia.
Su primera gira internacional como músico se produce en 1926 a Estados
Unidos, como integrante del Sexteto Occidente, que incluyó la grabación de un
disco. Cuando regresa a Cuba en 1927 funda el famoso Sexteto Nacional, llamado así por dos razones principales. Por una parte, estaba conformado por músico provenientes de diversas poblaciones de la isla cubana, circunstancia que además lo diferenciaba de su competencia -el Sexteto Habanero creado 2 años antes-, y cuyos integrantes eran nativos de La Habana. El sexteto de Piñeiro sería convertido -un año después-, en Septeto Nacional al incorporarle una trompeta, regresando con esta agrupación al país norteño para hacer otras presentaciones.
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| El "Septeto Habanero" de Ignacio Piñeiro [Foto tomada de Internet] |
Entre 1929 y 1933, Piñeiro y su agrupación salen en una extensa gira por numerosas naciones, para
actuar en innumerables ciudades y eventos que permitieron la amplia difusión de la música cubana y en especial del son cubano. Fue Ignacio Piñeiro un prolífico e innovador compositor. Logró expresar
como nadie las "riquezas del son" con modificaciones estructurales, de cadencia,
ritmos, melodías y letras depuradas, que hicieron posibles el "son clásico" y
sirvieron con posterioridad, de modelo para desarrollar el género. El maestro es autor de inolvidables piezas musicales como Suavecito -conocida también como El Baile del Suavecito-, Mañana te espero, Esas no son cubanas, La cachimba de San Juan y el famoso tema Échale salsita, que muchos consideran como el principal antecedente de la denominación del género de salsa.
Suavecito-Ignacio Piñeiro y el Septeto Nacional
[Tomado de YouTube]
Sirvieron de argumento
a sus obras musicales, el amor a la Patria, la reflexión filosófica, la
política, lo bucólico, lo infantil, y sus textos reflejan una diversificación de mayor
alcance en comparación con sus contemporáneos. Al respecto señala la investigadora Miriam Villa que un aspecto a destacar con relación al texto literario que refleja en la labor
creativa de Piñeiro, es el de los contenidos temáticos; «[...] éstos se muestran a
partir de una diversificación con mayor alcance en relación con sus
contemporáneos. Su obra puede dividirse en múltiples temas [...], expresados en diversidad de formas: satírica, apologética,
humorística y con mayor profundidad que en la producción sonera que le
antecedió e incluso con la que compartió [...].»
Llegó a componer unas 327 canciones, incursionando fundamentalmente en
el son cubano y en sus diferentes vertientes, que lo situaron entre los más importantes
músicos de Cuba e indiscutido líder del Septeto Nacional.
Don Ignacio Piñeiro abandonó el Septeto Nacional en 1935, para retomar su
dirección nuevamente en 1954, labor que continuó hasta el momento de su fallecimiento en La Habana-Cuba, hecho ocurrido el
12 de marzo de 1969, dejando tras de sí un legado de extraordinarias obras musicales que forman parte importante de nuestro acervo cultural caribeño.
Don Ignacio Piñeiro y el Septeto Nacional
[Foto tomada de Internet]







